11 abr 2010

El drama de Río de Janeiro

Desde el pasado lunes 5 de Abril, Rio de Janeiro vive un drama espantoso: las lluvias que no han cesado en varios días, han provocado inundaciones y deslizamientos que se han llevado la vida de, hasta ahora, 223 muertos según las autoridades del país.

Desde que comenzaron las interminables lluvias, en la ciudad de Rio de Janeiro y ciudades cercanas, no paran de sucederse desprendimientos de tierras que sepultan casas, personas y todo lo que encuentran a su paso.



Niteroi, separada de Río de Janeiro por la boca de la bahía de Guanabara, es la ciudad más castigada por los deslizamientos de tierra producidos por los aguaceros de esta semana. Las otras víctimas fatales son de las localidades de Nilópolis, Engenheiro Paulo de Frontin, Petrópolis y Magé.

Uno de los sucesos más graves se ha producido en el Morro do Bumba, en la ciudad de Niteroi. Se calcula que aún puede haber decenas de muertos bajo la tierra y la basura, la cual desprende grandes cantidades de gas metano por su descomposición, lo que dificulta aún más las tareas de rescate.


El derrumbe en Niteroi abrió un enorme cráter en la cima del cerro y dejó una lengua de unos 600 metros de tierra revuelta en una de sus laderas por donde rodaron toneladas de piedras y basura que se llevaron por delante las viviendas.

Después de todos estos datos, tengo que deciros que nos encontramos en los mismos casos de siempre. Se oyen muchas voces ignorantes que cuando ocurren este tipo de desgracias no tienen otra ocurrencia que decir que "las catástrofes siempre van hacia las personas que menos tienen y más pobres son". Pues claro que sí, es evidente, no hay que ser muy listos para saber esto. En países más desarrollados económicamente (aunque en los últimos tiempos parece que España está abandonando este grupo) existen más medios y más estudios para que estas catástrofes no ocurran.

Esto que ha ocurrido, ha ocurrido otras veces, y seguirá ocurriendo en el futuro mientras no se ponga remedio. ¿Pero quién lo pone? Pues normalmente los organismos internacionales, cuando ya ha pasado todo y hay cientos de muertos, es cuando se dan cuenta de que hay algo que hacer en la zona. No señores, esto se debería saber y solucionar antes para evitar estas muertes innecesarias.

El problema es tan sencillo como que existe un cerro compuesto por, seguramente, limos y arcillas (barro de toda la vida), que en cuanto le caen lluvias en abundancia, pierde su estabilidad y van hacia zonas más bajas. ¿Y cuáles son esas zonas más bajas? Pues normalmente grandes explanadas donde habitan las gentes más pobres de la ciudad, ya que los ricos pueden vivir en los cascos urbanos alejados del peligro.

Y, como podéis suponer, tiene fácil solución: simplemente asegurar la zona fabricando una escollera al pie del talud y con algún elemento más para asegurar la zona como pueden ser mallas; y mantener una distancia de seguridad para que, en caso de desplome, alcance el menor número de casas posibles. Pero claro, si es en esto último, donde se supone que es más barato actuar, dónde ni las administraciones hacen nada, pues mal vamos. La prensa ha denunciado que varios alcaldes de la ciudad de Niteroi no sólo han permitido la expansión de las favelas en áreas de riesgo, sino que hicieron escuelas, guarderías y otras obras en la zona, sabiendo el peligro que corrían. ¿Indignante, no? Porque al final quién paga son siempre los mismos. 

Con esto os quiero dar a conocer que no todo depende, como siempre, de las catástrofes naturales. El ser humano tiene herramientas que debe aprovechar, como es el conocimiento de la geología. Pero si no empezamos con lo más básico, que es la lógica por parte de los altos mandatarios, no podremos llegar a ningún buen fin.

Espero que esto sirva para que, desde los organismos internacionales, se produzcan algún tipo de actuación, no solo en las zonas afectadas por catástrofes, sino a nivel mundial para elaborar algún documento que refleje algún tipo de leyes básicas que ningún país se pueda saltar, y evitar estas muertes. 

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